A mediados de julio, la PhD en Ciencia, Tecnología, Innovación de la Universidad de Sussex, Verónica Roa, asumió la dirección general de Investigación y Doctorados UDP. Hoy, a pocos meses de haberse incorporado a la Universidad, la Ingeniera Civil Industrial reflexiona sobre los desafíos que deberá enfrentar su área.
Según advierte, en ese horizonte existen varios temas que deben ser abordados, entre ellos, el fomento de la colaboración entre disciplinas, el fortalecimiento de las carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), el desarrollo de una formación doctoral con estándares éticos en un escenario marcado por la inteligencia artificial y la incidencia pública de las investigaciones universitarias.
“En un mundo cada vez más complejo e interdependiente, las universidades tienen la responsabilidad de ayudar a construir respuestas sostenibles, inclusivas y éticamente responsables para los grandes desafíos de nuestro tiempo”, subraya.
¿Qué significa para usted asumir la Dirección de Investigación y Doctorados de la UDP?
Asumir la Dirección General de Investigación y Doctorados de la UDP es, antes que todo, una gran responsabilidad y un honor. La investigación y la formación doctoral son pilares fundamentales para el desarrollo de una universidad compleja y para su contribución al país. En ese sentido, este rol representa la oportunidad de seguir fortaleciendo una comunidad de investigadoras e investigadores que ha demostrado un compromiso sostenido con la generación de conocimiento riguroso, pertinente y de impacto.
También lo entiendo como una invitación a trabajar colaborativamente con las facultades, centros, institutos, investigadoras, investigadores, académicas, académicos y estudiantes de doctorado, para potenciar sus capacidades y generar las condiciones que permitan que la investigación siga creciendo en calidad, relevancia e incidencia. Me motiva especialmente contribuir a que el conocimiento producido en la Universidad dialogue con los grandes desafíos de nuestro tiempo y aporte a la construcción de una sociedad más justa, democrática y sostenible.
¿Cuáles son los principales desafíos que espera abordar en esta nueva etapa en la UDP? Y, ¿cuáles serán sus principales prioridades y líneas de trabajo para el área?
Escuchar ha sido una prioridad en esta etapa. Uno de los principales desafíos ha sido comprender la diversidad y la riqueza de la investigación y la formación doctoral que se desarrollan en la UDP. Para ello, he estado visitando las facultades y participando en diversas instancias universitarias, como diálogos académicos, cuentas públicas, actividades institucionales y exámenes de grado de doctorado. Estos espacios han sido fundamentales para conversar y conocer de primera fuente las fortalezas, desafíos, aspiraciones y oportunidades que identifican las distintas comunidades de la Universidad.
Este proceso se desarrolla, además, en un momento especialmente relevante para la institución, que se encuentra avanzando en una nueva etapa de planificación estratégica. En ese contexto, estamos trabajando junto al equipo de la Vicerrectoría respecto de los desafíos y oportunidades para la investigación y los doctorados en los próximos años.
Mi interés es contribuir a la construcción de una visión compartida que fortalezca el ecosistema de investigación, la formación doctoral, la colaboración entre disciplinas y la contribución que la UDP realiza al país a través de la generación de conocimiento.
Desde su experiencia, ¿qué oportunidades identifica para fortalecer el desarrollo de la investigación y la formación doctoral en la UDP?
La UDP cuenta con fortalezas relevantes: una comunidad académica consolidada, una creciente capacidad de investigación y una identidad institucional que combina excelencia con compromiso público e influencia en los debates actuales. Sobre esa base, existen importantes oportunidades de crecimiento.
Una de ellas es profundizar la colaboración interdisciplinaria para abordar desafíos complejos que requieren integrar conocimientos provenientes de distintas áreas. Otra es fortalecer aún más la vinculación internacional, facilitando redes de colaboración, proyectos conjuntos y experiencias de movilidad para investigadores y estudiantes de doctorado.
También veo una oportunidad significativa en seguir articulando la investigación con las necesidades y desafíos de la sociedad. La producción de conocimiento adquiere mayor valor cuando es capaz de dialogar con las políticas públicas, el sector productivo, las organizaciones sociales y las comunidades, manteniendo siempre la autonomía, el rigor y el espíritu crítico que caracterizan a la Universidad.
Considerando las transformaciones que vive el escenario científico y tecnológico, ¿qué características debería tener hoy un doctorado en términos formativos?
Un doctorado debe seguir formando investigadoras e investigadores capaces de producir conocimiento original y de alta calidad. Sin embargo, el contexto actual exige ampliar esa formación incorporando nuevas competencias y enfoques.
Hoy es fundamental que las y los doctorandos desarrollen capacidades para trabajar en equipos interdisciplinarios, colaborar en entornos internacionales, utilizar herramientas avanzadas para la generación y análisis de información como las de inteligencia artificial y comunicar de manera efectiva los resultados de su investigación a distintos públicos.
De igual manera, considero esencial fortalecer la formación en ética e integridad de la investigación, especialmente en un escenario marcado por la inteligencia artificial y una creciente disponibilidad de datos. Los doctorados deben preparar personas capaces de liderar procesos de investigación complejos, pero también de comprender las implicancias sociales, culturales y éticas de su trabajo.
¿Cómo vislumbra el posicionamiento de las disciplinas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) dentro de la Universidad y qué oportunidades ve para fortalecer su desarrollo?
Las disciplinas STEM tienen un papel cada vez más relevante en la comprensión y solución de desafíos contemporáneos que van desde el cambio climático y la salud hasta la transformación digital y la innovación tecnológica. Su fortalecimiento representa una oportunidad estratégica para la Universidad.
Uno de los mayores aportes que puede realizar la UDP es precisamente promover el diálogo entre las disciplinas STEM y las ciencias sociales, las humanidades, las artes y el derecho. Los desafíos actuales no son solo tecnológicos, también involucran dimensiones sociales, culturales y éticas que requieren una aproximación integral.
Veo oportunidades especialmente en el fortalecimiento de la investigación interdisciplinaria, en el desarrollo de nuevas líneas de investigación vinculadas a estos diálogos entre disciplinas y en la consolidación de alianzas que permitan ampliar nuestras capacidades científicas y también tecnológicas.
¿Qué importancia tiene para usted que los resultados de la investigación trasciendan los espacios académicos y tengan una incidencia concreta en las políticas públicas y en las decisiones que afectan a la sociedad?
Es fundamental. La investigación universitaria tiene un valor intrínseco asociado a la generación de nuevo conocimiento, pero también tiene un enorme potencial para contribuir a la toma de decisiones y al bienestar de las personas.
Las universidades tienen la responsabilidad de aportar evidencia, análisis y reflexión crítica a los debates públicos. Esto es particularmente importante en un contexto donde abundan la información y las opiniones, pero donde se requieren conocimientos especializados para comprender fenómenos complejos.
Creo que debemos seguir fortaleciendo los mecanismos que permitan que los resultados de la investigación lleguen a quienes toman decisiones y a la ciudadanía en general. La incidencia no significa renunciar a la independencia académica, por el contrario, implica poner el conocimiento al servicio del bien común desde los principios de rigor, transparencia y autonomía que caracterizan el trabajo universitario.
Si pensamos en la investigación y los doctorados de la UDP en los próximos años, ¿qué sello le gustaría que distinguiera a la Universidad?
Me gustaría que la UDP fuera reconocida por una investigación de excelencia, profundamente conectada con los desafíos de la sociedad y capaz de generar transformaciones significativas.
Que nuestros doctorados se distinguieran por formar investigadoras e investigadores con una sólida preparación disciplinaria, pero al mismo tiempo con capacidad de colaboración, pensamiento crítico, conciencia ética y vocación de contribución pública.
En síntesis, me gustaría que el sello distintivo de la UDP fuese combinar calidad académica, innovación, compromiso con el entorno y una mirada humanista que sitúe a las personas y al bienestar colectivo en el centro de la generación de conocimiento.
En un contexto marcado por la Inteligencia Artificial, el cambio climático, las transformaciones sociales y los avances tecnológicos, en su opinión, ¿qué papel debe cumplir la academia para enfrentar los desafíos contemporáneos?
La academia tiene el rol esencial de contribuir a comprender fenómenos complejos, generar conocimiento confiable y formar personas capaces de enfrentar los desafíos del futuro con pensamiento crítico y responsabilidad.
Frente a transformaciones tan profundas como la inteligencia artificial, la crisis climática o los cambios demográficos y sociales, las universidades deben actuar como espacios de reflexión, creación, diálogo y anticipación. No solo debemos producir conocimiento sobre estos fenómenos sino también contribuir a evaluar sus implicancias, oportunidades y riesgos.
Más que nunca, la academia está llamada a conectar disciplinas, promover la colaboración entre distintos actores y aportar evidencia para la toma de decisiones.