Fecha
13 Jul 2026
La plataforma permite a los estudiantes enfrentarse a escenarios reales que requieren pensamiento crítico, comunicación efectiva y toma de decisiones, lo que mejora su preparación para el contacto con pacientes, fortalece su autonomía y los involucra activamente en su propio aprendizaje.

Los orígenes de Kine Hub, la plataforma de simulación clínica virtual desarrollada por Jorge Mauro, académico de la Facultad de Salud y Odontología de la Universidad Diego Portales (UDP), remontan a tiempos de pandemia y el cine. Y es que según cuenta Jorge, la primera inspiración fue la película Black Mirror: Bandersnatch, que narra la historia de Stefan, un joven programador, y donde el espectador toma el control de sus decisiones a través de opciones que aparecen en pantalla. “Cuando la vi, pensé que podríamos hacer algo así con alumnos de kinesiología. Estábamos en plena pandemia, y desarrollamos el primer prototipo decisional en audio, y a eso le fuimos sumando videos concatenados”.

Sobre los inicios del proyecto, añade que como Facultad de Salud y Odontología, se dieron cuenta que una de las cosas más difíciles de trabajar en los estudiantes es su capacidad de decisión. “Técnicamente egresan muy bien capacitados, pero tomar decisiones frente a los pacientes es más complejo, y además parte muy avanzada la carrera. Entonces, tomando herramientas de distintos modelos educativos, la idea era crear una especie de hospital virtual donde los estudiantes de primer año con conocimiento más inicial pudieran comenzar a tomar decisiones respecto a la atención de pacientes. Es en virtud de esa brecha que nace la idea de crear un espacio virtual donde los estudiantes pudieran entrenar estas habilidades de decisiones”.

Con el apoyo de fondos institucionales, Kine Hub pudo concretarse y convertirse en el centro de simulación clínica virtual inmersiva que hoy utilizan los alumnos de primer año de kinesiología como parte de su malla curricular.

El proyecto fue realizado en conjunto con la Dirección de Educación en Línea, a través de su iniciativa Laboratorio de Tecnologías Educativas (LATE). “Su implementación tomó más de un año, desde la creación de los guiones clínicos por parte de los docentes de la carrera, montaje de los escenarios, diseño, planificación técnica, producción, programación, implementación de los modelos de evaluaciones, testeo, pruebas de concepto, pilotos y finalmente integración curricular en 2025”.

 

Simulación y poder de predicción

 

En 2024 Kine Hub fue probado en una versión piloto con un grupo acotado de estudiantes, y el año pasado se incorporó como parte de la asignatura Fundamentos de la Kinesiología de primer año. Hoy se define como un centro de entrenamiento basado en simulación clínica virtual inmersiva, que incorpora elementos centrales de la formación en salud, en escenarios decisionales, basados en simulación y gamificación, que permiten el encadenamiento de historias bajo un modelo de juego tipo escape room.

La plataforma incluye tres escenarios clínicos que abordan temáticas como uso de implementos de protección personal, eventos adversos en salud y actos comunicativos dentro de un proceso de atención. En ellos el o la estudiante debe interpretar lo que ocurre y decidir cómo actuar. Si toma una decisión equivocada no puede avanzar. Eso le obliga a detenerse, reflexionar y volver a intentarlo. “De esta forma, los estudiantes se enfrentan a escenarios reales que requieren pensamiento crítico, comunicación efectiva y toma de decisiones, lo que mejora su preparación para el contacto con pacientes reales, fortalece su autonomía y los involucra activamente en su propio aprendizaje”, comenta Jorge.

La duración de cada escenario es de 15 a 20 minutos, tiempo en el que el estudiante es capaz de explorar el ambiente y resolver los desafíos que se le plantea. “Cuando el alumno interactúa con la plataforma sus decisiones van siendo registradas en una tabla que permite el análisis posterior de su desempeño. Además, como último paso deben responder en forma online cinco preguntas, donde comentan su experiencia y el aprendizaje alcanzado”.

Al analizar los aportes de esta herramienta en la formación de los alumnos, Jorge comenta que antes este tipo de contenidos se enseñaba en sala y con pocas posibilidades de crear casos clínicos, ya que eso requería mucho tiempo y recursos adicionales. “Con Kine Hub los alumnos llegan a la evaluación mejor preparados, con más horas de simulación y aprendizaje in situ, lo que finalmente incide en su formación académica. Además, con la data registrada el docente puede analizar de forma más eficiente el aprendizaje del grupo y de cada estudiante en particular”.

Y agrega que si bien la herramienta fue diseñada para estudiantes de primer año quieren ampliarlo a cursos superiores y a otras carreras de salud, ya que considera contenidos transversales.

 

Lo que se viene

 

“Estamos en un proceso de validación, que tiene que ver con las preguntas que debe responder el estudiante al terminar cada escenario, para lo cual estamos desarrollando un dashboard con programación de procesamiento de lenguaje natural. Trabajamos en un algoritmo con IA que clasifica la respuesta para ver si el estudiante logró el resultado de aprendizaje esperado. Para ello contamos con el apoyo de dos expertos que analizaron las respuestas de 20 estudiantes, y las clasificaron de forma independiente para determinar si se relacionan con los resultados de aprendizaje, y con eso entrenamos al algoritmo. El problema es que actualmente la capacidad de predicción es baja (66%), y eso nos desafía a mejorar la programación”, comenta Jorge.

Si de proyecciones se trata, explica que si bien cuentan con otros dos escenarios en desarrollo, el principal desafío es que Kine Hub pueda ser utilizada por otras instituciones de educación superior, tanto en Chile como en el extranjero. “Me gustaría crear muchos más escenarios, pero no somos una productora ni tampoco desarrolladores. Esta es una innovación en educación que tiene un foco específico, y por eso creo que debiésemos apuntar a crear un motor que permita que según las realidades locales de cada centro o país, el modelo haga posible construir escenarios propios a partir de fragmentos que ponemos a disposición para que puedan crear su propia experiencia consistente con su entorno”. 

Según explica, han recibido llamados de universidades en Chile y Colombia, interesadas en la plataforma, pero tenemos algunas dificultades que superar. “Esperamos resolver temas como el derecho de autor para poder mostrarlo y venderlo como solución educativa a otras instituciones”.

En relación al apoyo recibido de parte de la Dirección de Innovación UDP en el proceso de desarrollo, comenta: “Hemos contado con asesoría constante, desde si es un producto que puede ser licenciado, si se requiere patente, la formación como empresa y búsqueda de recursos de financiamiento”.

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