Se estima que, 1 de cada 20 personas se ve expuesta a un suicidio cada año, y 1 de cada 5 a lo largo de la vida. Cada muerte por suicidio puede afectar a más de 100 personas del entorno, y esa exposición triplica el riesgo de conducta suicida posterior. Pese a la magnitud, la postvención (conjunto de acciones estructuradas de apoyo a personas, familias y comunidades tras una muerte por suicidio) ha sido sistemáticamente desatendida en Chile.
La red de salud pública carece de protocolos estandarizados y marcos de formación para responder de manera oportuna, coordinada y culturalmente pertinente ante un suicidio. A lo que se suma la falta de competencias formales en los equipos de salud. Como consecuencia, los profesionales intervienen sobre la base de la intuición o del aprendizaje informal en situaciones concretas, sin un marco técnico común basado en evidencia.
El proyecto ESTAR surge como respuesta a una realidad epidemiológica y de política pública desatendida en nuestro país, y considera dos desarrollos principales: la Guía de postvención para el acompañamiento de personas, familias y comunidades tras una muerte por suicidio y el Programa de Formación ESTAR, ambos dirigidos a profesionales de la red pública chilena.
La guía se organiza en cinco dimensiones consensuadas por un panel de expertos: Impacto del suicidio y fundamentos de la postvención; preparación y respuesta inmediata; acompañamiento, recuperación y autocuidado; postvención en contextos específicos (salud, educación y trabajo), y seguimiento a largo plazo, implementación y recursos de apoyo. Por su parte, el programa de formación es un curso online asincrónico, autoinstruccional, estandarizado y replicable con certificación, disponible en español e inglés. Está estructurado en un formato híbrido que combina cápsulas audiovisuales con simulaciones clínicas y evaluaciones. Integra tanto la fase de intervención inmediata como el acompañamiento a mediano plazo, así como el diseño e implementación de protocolos locales de postvención.
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