El viernes 25 de septiembre, el Auditorio de la Facultad de Ingeniería y Ciencias fue escenario de la segunda actividad del ciclo ¿Por qué investigamos? Incidencia pública en la Investigación, instancia que convocó al sociólogo e investigador argentino Pablo Kreimer y a la investigadora y directora de MASSI UDP/UA, Carolina Gainza, para conversar sobre los desafíos de la investigación científica, su relación con la sociedad y su participación en el debate público.
El conversatorio contó con la participación de Maite de Cea, vicerrectora de Investigación e Innovación de la UDP; Aisén Etcheverry, vicerrectora de Investigación e Innovación de la Universidad Alberto Hurtado; Javier Enrione, vicerrector de Investigación de la Universidad de los Andes; Verónica Roa, directora general de Investigación y Doctorados de la UDP; Pablo Romero, director de Innovación de la UDP; Paloma Aravena, directora de Investigación, Desarrollo y Creación Artística de la Universidad Alberto Hurtado; y Luciano Ahumada, decano de la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la UDP.
La actividad fue inaugurada por la vicerrectora de Investigación e Innovación, Maite de Cea, y el director de Innovación, Pablo Romero. En su intervención, De Cea destacó la necesidad de detenerse en el sentido de la investigación y preguntarse “¿por qué y para quién investigamos?”. En esa línea, señaló que el trabajo universitario, marcado por indicadores, informes, plazos e información científica, puede hacer perder de vista la pregunta que da sentido a la investigación.
La conversación abordó inicialmente las condiciones estructurales de la relación entre producción científica y decisiones públicas. Kreimer planteó que en la región existe una debilidad relativa de los científicos frente al debate público y que son escasas las instancias institucionalizadas en que los Estados encargan conocimiento para sustentar sus decisiones. En este contexto, relevó la distancia que puede existir entre la capacidad de las comunidades científicas para producir conocimiento y su incorporación efectiva en procesos de decisión.
“Los países de América Latina no tienen ciencia encargada, son muy escasos las ocasiones en las que el Estado dice: no tenemos suficiente conocimiento para tomar esta decisión”, explicó.
A esta situación se suma una relación insuficiente entre la producción científica y la sociedad. Kreimer señaló que existe una cierta indiferencia social frente a la producción de conocimiento científico y abrió una pregunta sobre sus posibles causas: “Tal vez porque ese conocimiento científico no le haya cambiado la vida a nadie en nuestras sociedades”, afirmó, planteándolo como un punto de discusión. Desde esta perspectiva, el desafío no se limita a comunicar los resultados de la investigación, sino también a preguntarse por su relación efectiva con las necesidades y experiencias de la sociedad.
La conversación también abordó la relación entre investigación y desarrollo productivo, particularmente las dificultades para que el conocimiento generado localmente sea incorporado por las empresas. Kreimer planteó que esta discusión suele oscilar entre dos explicaciones: por una parte, cuestionar a las empresas por no invertir suficientemente en investigación y desarrollo o por recurrir a la importación de conocimientos “llave en mano”, prescindiendo de capacidades locales; y, por otra, atribuir a los científicos la responsabilidad, bajo el argumento de que el conocimiento que producen no sería suficientemente relevante para que las empresas puedan apropiárselo. De esta forma, el investigador puso de relieve la tensión existente entre la oferta de conocimiento científico local y las condiciones para que este encuentre demanda y posibilidades de incorporación en el ámbito productivo.
Otro de los temas centrales fue la legitimidad del conocimiento científico en el contexto actual. A juicio de Kreimer, la expansión de las redes sociales ha democratizado la participación en las discusiones sobre ciencia, pero también ha amplificado los cuestionamientos a su legitimidad. En este escenario, la discusión sobre la ciencia trasciende los espacios académicos y plantea a investigadores e investigadoras el desafío de participar activamente en conversaciones donde también intervienen otras voces.
Frente a este escenario, planteó la necesidad de fortalecer la participación de investigadores e investigadoras en el debate público. “La única alternativa de mediano plazo […] es ir abriendo espacios de debate donde se pueda manifestar que hay ciertas voces que se basan en investigaciones que son rigurosas, pero que pueden tener intereses”, sostuvo.
Finalmente, la conversación abordó el papel de las universidades. Kreimer propuso incorporar estas discusiones en la formación de estudiantes, romper la lógica estrictamente disciplinaria y fortalecer vínculos efectivos entre investigación y actores sociales, públicos y productivos. De esta manera, planteó la necesidad de ampliar la mirada sobre la investigación y sus vínculos, tanto dentro de la universidad como en relación con el entorno.
La tercera actividad del ciclo será realizada por la Universidad Alberto Hurtado el próximo 28 de octubre.